
Sin preámbulos, a las bravas.
Veo estupefacto las reacciones ante la consulta popular (no vinculante) en Arenys de Munt. Y no veo nada más que gente cabreada. Gente muy cabreada por una simple pregunta, antes de saber incluso el resultado. Veo que hay incluso manifestaciones de fascistas por las calles... Creo que nos estamos volviendo locos. Eso, o que todavía no nos hemos hecho a la democracia.
Este hecho, el cual para mí no es noticia, pero sí las reacciones que han motivado, ha hecho que me realizase varias preguntas: ¿Por qué hay tanto miedo en preguntar directamente a los ciudadanos?, ¿un referéndum solucionaría muchos de los problemas independentistas?, ¿de qué nos sirve un país en el cual muchos ciudadanos no están a gusto con el mismo?
La respuesta a la primera pregunta es evidente: Por poca educación democrática. No nos gusta pensar. Así de sencillo.
La respuesta a la segunda: Sí. Si un pueblo no está conforme con el estatus que tiene, lo más lógico es que se le pregunte a la ciudadanía que es lo que quiere. No hace falta ser adivino para saber cuales son esos lugares. En Cataluña y Euskadi está claro que existe un sentimiento de desapego hacia España. Bien. No pasa nada. Preguntémosles. Si se independizan no van a estar más lejos, no van a desaparecer, no se va a construir un muro entre las dos futuras naciones. Oigan, que lo mismo sale el no, pero el argumento de "esto es así porque nos lo impusieron" lo debemos borrar cuanto antes. Lo mejor es salir de dudas. Incluso el NO sería un gran tranquilizante. Eliminemos ese malestar.
A la tercera no me cabe otra respuesta que ésta: Por joder. Sí, por joder. Creo que desde el nacionalismo centralista se ha adoptado la negación como arma para poder fastidiar así al pueblo que tenga ansias de ser independiente: "Te voy a dar justo donde más duele. Cuanto más tires de ese extremo, más voy a tirar yo del otro".
España no hace a los españoles; es al revés: los españoles hacen España, y si en un determinado territorio esos ciudadanos no quieren hacer España, debemos dejarlos que sean lo que quieran. Para eso son adultos, ¿no?
Y cambiando radicalmente de tema me gustaría hacer mención al grotesco encuentro entre Berlusconi y las ministras socialistas en la casa/burdel de "Il Cavaliere". Señoras Ministras, las quejas del comportamiento del primer ministro se hacen en su cara, no en la Cadena SER ya en España mientras les arropan los suyos. Ser de izquiedas no es repetir por activa y por pasiva lo malos que son los "fachas", es echarle cara y dejarlos a la altura que se merecen. El problema que tienen, es que ni son de izquierdas ni son nada. Han demostrado ser unas pijas acomodadas que ante la oportunidad de su vida de enfrentarse al machismo más vulgar quedaron a la altura del betún.
Anda que "La Pasionaria" se hubiese callado. ¡Ja!
